"Al crecer, yo tenía grandes sueños, pero nunca tuve el coraje de hablar cuando me preguntaron... porque no podía dejar de pensar que la gente se ríera de mí." Pero entonces conoció a Kangkang Wu, de 9 años, quien la inspiró con su optimismo. Le encanta el fútbol y ha jugado incluso desde que era demasiado pequeño para sostener la pelota.